Un hobbie para entender una vida sostenible

Enfocar nuestra vida hacia la sostenibilidad también implica vivir más despacio y tomarse las cosas con calma, disfrutándolas. En el mismo contexto podemos resaltar la importancia de aprender y dedicarle tiempo y esfuerzo a una actividad que nos ayude a su vez a ejercitar la paciencia y la autocrítica.

Hay muchos hobbies que nos ayudan a desarrollar y mejorar estas características, en nuestro caso, hemos optado por la fotografía. A mí personalmente me gusta porque me ayuda a ver desde perspectiva los objetos, a encontrar luz donde no hay y a trasmitir un mensaje mediante imágenes.

Desee durante mucho tiempo poder adquirir una buena cámara pero tuve que esperar hasta que llegó el momento. No pasa nada. Una parte de tener un hobbies es crear una ilusión a su alrededor. Por eso primero quise leer sobre ello y buscar inspiración.

No hay que tenerlo todo para disfrutarlo

Antes de tener una cámara en mis manos, leí todos los blogs sobre el tema. Además empecé un pequeño instagram y flickr donde inspirarme.

Cuando llegó el momento en el que pudimos permitirnos una cámara, buscamos la más acorde con nuestra limitaciones. Preferimos esperar a estar seguros de cuál se adaptaba a nosotros y no pecar de exceso.

Esto es muy importante, porque hay que invertir en calidad para que nuestros objetos tengan una vida útil mayor y menor impacto a largo plazo. Por eso yo prefiero no comprar algo si no tengo el dinero para invertir en la mejor calidad. Sin embargo, ahorro y espero, así además aprendo a valorar el esfuerzo que supone adquirir algo.

Por ejemplo nosotros esperamos a tener los 400€ que costaba la cámara réflex que queríamos en vez de comprar una de menor calidad y precio. Porque sabíamos que si nos comprábamos una más barata terminaríamos comprando igualmente la que queríamos. Entonces, a la larga habríamos gastado más recursos y dinero por no haber esperado. Esto es un ejercicio que recomiendo para aprender a saber si lo que deseamos es tan solo un capricho o no. Si seguimos queriendo algo durante muchos meses, investigando y ahorrando, entonces realmente nos planteamos si comprarlo.

Aprende a superarte

Poco a poco, la cámara y yo empezamos a entendernos. Aprendí que para plasmar los grandes paisajes hay que tomarse tiempo. A que hay que aprovechar el momento para fotografiar naturaleza. También aprendí que mediante la fotografía podría trasmitir mi estilo de vida.

Y poco a poco entendí el poder que tenía mi hobbie, porque era capaz de trasmitir todo lo que soy y siento. Pero, me llevó 2 años aprender lo más básico y sigo en el comienzo aún.

Debemos entender que el aprendizaje requiere tiempo y que cada habilidad que cultivamos nos lleva a entendernos a nosotros mismos. Entendí que fotografiar era una forma de meditación para mí. Dedicaba muchas horas al tema, admiraba a muchos por lo que yo aun no era (ni soy) capaz de hacer y encima me permitió trasmitir mi esencia.

No lo queramos todo de una

Sin embargo, me empecé a dar cuenta que según aprendía, los recursos se me quedaban cortos y necesitaba ampliar equipamiento fotográfico. ¿Estaba esto reñido con una vida más sostenible? Empecé a pensar muy seriamente sobre ello y llegué a la conclusión de que no hay una sola salida y que dependía de mucho aspectos.

Dependerá de cómo lo afrontemos: si nos compramos todo el equipamiento de golpe sin necesitarlo por no saber esperar, no habremos aprendido nada. Si lo compramos todo nuevo por miedo a adquirir de segunda mano, el impacto será mayor.

Pero, ¿Cómo hacerlo «bien»? Aquí es donde entra en juego lo aprendido y debemos seguir el ritmo de la situación. Busquemos ampliar con forme a nuestras necesidades y limitaciones y no nos dejemos llevar por la excitación. Yo tardé dos años en comprarme otro objetivo de cámara, quise esperar a mejorar en el modo manual. Cuando lo compré de repente todo tenía sentido y estábamos hechos el uno para el otro.

Además, todo lo que hemos podido lo hemos comprado de segunda mano o pedido prestado. Un ejemplo fue nuestro trípode: antes de comprarnos uno, pedimos uno prestado para ver si realmente lo necesitábamos y. Cuando nos aseguramos que sí podría ser un elemento que nos aportase algo útil, entonces lo pensamos unos dos meses.

Tener paciencia es la clave

Cuando escojamos un hobbie como complemento a una vida más tranquila y sostenible, debemos enfocarlo como una forma de motivación y no de frustración. Para ello, aprendamos a disfrutar con cada momento que le dediquemos. A entender que lo importante es desarrollar nuestras habilidades.

Me parece importante practicar la paciencia como forma de meditación, poniéndonos metas a corto, medio y largo plazo y entendiendo que no debemos tenerlo todo de una vez.

Evaluar poco a poco nuestros progresos en el tiempo y mantener nuestra ilusión es complicado, por eso supone un ejercicio de autocrítica esencial. Sólo así podremos visualizar lo en lo que nos hemos convertido y comprender todo lo que hemos conseguido poco a poco.

Yo mientras tanto, seguiré mejorando el mundo poco a poco, a través de cada fotografía y plasmando momentos significativos. Porque al final todo se trata de cómo podemos cambiar nosotros y nuestro ambiente con nuestras pequeñas acciones.

 

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