Está bien no querer ser perfecto

Cuando empezamos a intentar mejorar como seres humanos y hacer del planeta un sitio mejor, nos encontramos con muchísimos baches. Primero hemos de leer y estudiar. Después debemos entender por qué. Finalmente, andaremos hacia dónde queremos llegar. Pero, ¿Qué pasa si no conseguimos hacerlo todo?  Nada. Porque está bien no querer ser perfecto.

Cuestionar nuestra sociedad y los valores que hemos tenido hasta ahora es muy agobiante. Nos ofuscamos ante la inmensidad y totalidad de lo que es la sociedad. Hoy en día vivimos en un mundo capitalista, globalizado y que se mueve a una velocidad abismal. Sin embargo,  creemos en el zero waste cuyos valores son bajar el consumo, invertir local y vivir más despacio.

No es de extrañar que en ocasiones, hasta nosotros seamos críticos con nosotros mismos y queramos dejarlo todo. Pero, aún es peor cuando son otros los que nos atacan, los que nos cuestionan y hacen tambalear nuestro mundo.

No estás solo

Entonces, amigo mío, es cuando te recomiendo leer estas líneas.

Repite conmigo «no, lo siento, no quiero ser perfect@» y dilo tranquilamente. Porque, te contaré un secreto, no hace falta tenerlo o serlo todo para ser más. Esto es un pensamiento que viene de ese pasado oscuro que queremos dejar atrás: el capitalismo. Tenerlo todo. Serlo todo. No. Ya basta.

Hay que desechar de nuestros impulsos el tener que justificar nuestras acciones. Sólo nosotros sabemos qué hacemos y que sí son reales. La perfección ha sido, y es, creada por nosotros. La naturaleza nos enseña la belleza de la campana de Gauss, de la diversidad, de la convergencia evolutiva. Y es que muchas cualidades pueden llevarnos al mismo destino, incluso proviniendo de raíces diferentes. 

Por lo tanto, no pasa nada. No debes sentirte mal cuando lleves tu bolsa de tela, llena de productos a granel comprados a un proveedor local y conduzcas el coche. No lo hagas cuando compres online un producto duradero a una empresa pequeña y tenga ser transportado. No te sientas mal si vas en avión por el motivo que sea. No. No estamos para culparnos ni entre nosotros ni a nosotros.

Debemos darnos la mano, caminar juntos y apoyándonos. Lo que otro no consiga hacer, lo compensaré yo. Así es como crecemos en sociedad y mejoramos el mundo, lo otro es competir y alimentar un sistema enfermo.

Cómo ser mejor

Debemos ser nosotros ya mismo los que dejemos de criticar, cuestionar y competir. Debemos admirar más y envidiar menos, para poder ser mejores sin aspirar a ser perfectos. Será entonces, cuando admitamos nuestras propias debilidades, cuando podamos fortalecernos. Esto no quita que podamos mejorar. Claro que sí. Es importante no quedarse estancado, como lo es no darse por vencido.

Dejar de alimentar al monstruo del egocentrismo y de la competitividad entre humanos solo está en nuestras manos. Serán nuestras futuras acciones las que definan la dirección que vamos a tomar.

Pero déjame que  te lo vuelva a decir, que se que lo necesitas:

No necesitas ser perfecto para ser mejor.

Solo queremos buena voluntad y ganas de cambiar. 

 

2 comentarios en “Está bien no querer ser perfecto

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