10 CONSEJOS PARA SER UN TURISTA RESPONSABLE

Por si aún no lo sabías, el turismo representa el 8% de la producción de gases invernadero. Esto se debe a que este sector está auge y se prevé un crecimiento anual de un 4%. En el estudio de antes, no se cuentan las emisiones que se producen durante el transporte hasta el destino (coche, avión, tren..), pero puedes estar seguro de que suponen un gran peso ecológico del viaje, si te interesa puedes calcular las toneladas de CO2 aquí.

Entre las actividades que más contaminan, encontramos el transporte durante las vacaciones, las compras y la hostelería. Es por ello que debemos replantearnos nuestros objetivos y preferencias si de verdad queremos tener un planeta donde vivir en el futuro.

Una de las opciones sería dejar de viajar, pero todos sabemos que eso no ocurrirá, además, en el estudio nombrado, no sólo se tuvo en cuenta el turismo extranjero, si no también el nacional, es decir, moverte a visitar a tus padres, amigos… Por ello, os voy a dar una serie de recomendaciones que se pueden llevar a cabo para disminuir nuestra huella.

Nuestros consejos

1. Viaja sin plástico y únete al movimiento Zero Waste

Por si aún no lo sabes, te explico aquí en qué consiste el movimiento Zero Waste. Este movimiento es importante sobre todo cuando viajamos, porque producimos más residuos que si no hubiéramos salido de vacaciones. Este fenómeno se acentúa sobre todo en pequeñas islas o países sin agua, un mayor auge de turismo supone un aumento de la basura que muchas veces no saben afrontar. Por ejemplo, Thilafush es una isla en Maldivas creada exclusivamente como vertedero porque el país no puede afrontar la cantidad de basura que produce.

Existen formas de conseguir agua, comida, etc sin necesidad de producir residuos, en mi post sobre nuestro kit de viaje zero waste puedes encontrar el ejemplo.

Plastic-free bathroom

2. Viaja slow

Viajar despacio no sólo nos permite conocer mucho mejor el país o ciudad, si no que además tenemos las ventajas de poder planear bien el viaje para generar menos residuos. Podremos dedicar un día o unas horas a deambular y buscar mercados locales o tiendas ecológicas.

No olvides que viajar no se trata de coleccionar monumentos si no, momentos y cuando viajamos tranquilamente disfrutamos de un cafetería local o conocemos gente. Nos permite viajar sin prisas y olvidar los restaurantes de comida rápida.

Jardines de Inverewe

3. Usa el trasporte público

Esta opción se une a la anterior. Siempre que podamos, deberíamos ir a pie o en bici. De esta manera aprendemos a ver las ciudades de forma diferente, callejeando y encontrando sitios nuevos. ¡No olvidar que caminar no produce CO2!

Si no, otra opción es compartir transporte, además de las ventajas de no tener que buscar aparcamiento, podremos conocer gente.

4. Hospédate en casas rurales

La mejor forma de viajar, es ayudar a la gente local a que su negocio funcione, y la mejor manera es buscando guesthouse familiares o casas rurales. La plataforma AirBnB puede ser de mucha ayuda.

Hay que ir con ojo en las grandes ciudades, por si no lo sabías, Airbnb está suponiendo un gran problema en ciudades muy turísticas donde grandes empresas compran bloques de pisos y echan a sus habitantes solo para cumplir con la demanda turística.

Para evitar esto, nosotros evitamos hospedarnos en las grandes ciudades, preferimos buscar algo a las afueras y luego buscar el mejor transporte para llegar.

También podemos buscar pequeñas empresas familiares de hostales o albergues, que sepamos que llevan muchos años con el negocio y que nuestra estancia en ellas no va a suponer un daño para el barrio.

AirBNB Holanda

5. Lleva un equipaje minimalista

Aunque no lo creas, cada quilo repercute en el balance final de combustible que necesitamos para transportar todos nuestros enseres.

Nosotros solo viajamos con una mochila de 40L, sin bolsos o mochilas adicionales. Da igual que nos vayamos un mes que un año. Si tienes claro lo que necesitas, no hace falta cargar con mucho más.

La mejor forma de organizar una mochila minimalista es hacerse una lista de cosas que necesitarás en el viaje, y preguntarse si de verdad vamos a ponernos 5 camisas diferentes en una semana. No olvides que muchas casas rurales y apartamentos, tienen a su disposición lavadoras (¡nosotros encontramos una incluso en el aparcamiento de un glaciar en Islandia!).

Es decir, lleva pocas cosas y mucha ilusión, que eso no ocupa lugar.

40L backpacks

6. Disminuye el número de comidas en restaurantes

La hostelería consume muchos recursos  y, en ocasiones, propicia la creación de puestos de trabajos mal pagados y con condiciones laborales pésimas. Es nuestra demanda la que crea esta oferta. Sobre todo, cuando queremos pagar poco por comer fuera, ahí sabemos que es muy probable que los trabajadores no cobren un salario justo.

Además, por si no lo sabes, el consumo de carne es uno de los grandes focos de emisión de gases de efecto invernadero. La ganadería intensiva acaba con las selvas (que pasan a ser campos de cultivo para la producción de piensos), crea guerras y sobre todo, promueve una producción donde el bienestar animal brilla por su ausencia.

¿Qué podemos hacer? Reducir el número de comidas en restaurantes en nuestras vacaciones, y sobre todo, disminuir la cantidad de carne y en general de productos de origen animal que comemos, tanto a diario como durante las vacaciones.

7. Actividades que no impliquen un daño sobre la fauna local

El respeto a la fauna es muy importante y más ahora que hay destinos cuyo mayor reclamo son actividades con animales. Por ejemplo en Tailandia, hasta no hace mucho estaba bien visto hacerse fotos con tigres sedados en templos, como el templo Chiang Mai.

Tampoco hace falta mencionar cómo se entrenan a los elefantes para poder ofrecer paseos en ellos.

Los animales salvajes, son eso, animales salvajes. A un oso, tigre, elefante… no le gusta llevar gente, ni hacerse fotos con ellos, tampoco que le toquen. Me gusta mucho viajar, pero no necesito ver, tocar o montar encima de un animal para admirar si belleza. También es necesario pensarlo en animales domésticos (paseos en caballo en Sevilla, corridas de toros…)

Si viajamos a un destino donde hay alguna especie que querríamos ver, podemos optar por dos opciones:

  1. Pagar un safari o ruta (sin escatimar en lo que cueste, este dinero se destina a conservación) donde podamos ver al animal libre
  2. Conformarnos con no haberlo visto porque está libre.

Amar es desear la libertad de lo que amamos, tanto para personas como animales. Aunque signifique que nosotros no estemos o podamos verlo.

wild seal in Iceland

8. Ayuda a limpiar playas y montañas

Hoy en día el problema medioambiental con la basura es tan grande que, o contribuimos entre todos, o no conseguiremos nada. Hace unos años el turista podía conformarse con no producir residuos, hoy en día debemos ser proactivos y ayudar a limpiar.

Puedes hacerlo por libre o “sacrificar” un par de días para quedar con grupos ecologistas locales para realizar limpiezas de playas y bosques.

Como mínimo, deberíamos recoger 10 piezas de basura cada vez que vamos a la playa, y verás que como te pongas a recoger nunca vas a poder acabar.

Eso sí, usa siempre guantes, la basura es tratada como residuo potencialmente peligroso.

Collecting trash in the forest. Scotland

9. Evita destinos sobre explotados por el turismo

Sé que se tiende a pensar que los destinos más explotados es precisamente por su belleza, y que de ahí reside su fama. Pero eso no es cierto, los destinos más visitados es porque han hecho su trabajo en marketing y han conseguido atraer turismo comercial.

En estos casos, para poder abastecer la demanda turística se han hecho verdaderos destrozos medioambientales para construir grandes resorts, hoteles… Y en general no hay planes bien hechos para tratar los residuos generados por tal masificación.

Elige destinos que no estén en auge, si no países que esperan con ansía un turismo ecológico y busca la mejor forma de adaptarte tú al país. Buscando casas típicas, comidas típicas y entendiendo la forma de vivir que tienen ahí.

Tiene doble ventaja: por un lado, se disfruta de la autenticidad del país/ciudad y suelen ser más baratos.

10. Dejemos los souvenirs de lado

Parece que si no compramos algo, no tendremos nada para “recordar el viaje”, como si los propios recuerdos no bastasen.

Hay que quitarse de la cabeza comprar figuritas, imanes, pequeñeces. La mayor parte de las veces acaban en la basura o enterrados en un cajón. El mejor recuerdo es llevarse una buena experiencia. Además, ahorramos espacio en la maleta.

Si de verdad queremos comprar algo, debemos buscar entre la artesanía local, y pagar el precio que vale tener un objeto hecho a mano.

Best memories include beer

Por su puesto podría darte más consejos, pero creo que siendo conscientes de lo que implica viajar, conseguiremos reducir su impacto, pero nunca conseguiremos impacto cero. Viajar debe ser una experiencia creada para aprender, para disfrutar y compartir. Y entre estas cualidades, debemos crecer y darnos cuenta de que no estamos solos y que tenemos que cuidar nuestro planeta.

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