Conduciendo por volcanes en Islandia, Myvatn

En dirección ala zona volcánica de Myvatn, rodeada de  lagos de azufre y chimeneas.

Resumen Ruta

 Egilsstaðir – Myvatn

Ruta recomendada

  • Solo sugiero seguir la Ring road hasta Myvatn.
  • Puesto que no es mucho rato en la carretera, visitar Myvatn con calma es lo mejor

Donde dormir en Myvatn

Este camping además incluía cocina y pudimos comer bien sentados. Vendían pizzas… a 40€!! buff!

Zero Waste Tips

  • Rellena tu botella en las zonas de información, no tengas miedo aunque huela un poco a azufre
  • Lo mejor es ser previsor y llevar tu kit zero waste 

Nuestra aventura en Myvatn

Cuando nos pusimos en marcha, nos dimos cuenta de que nuestros nuevos amigos de veras tenían más práctica que nosotros. Pe, el marido, conducía sobre la congelada carretera como algo natural. Nos dieron la confianza para ir tranquillos hacia el norte. A la media hora de salir, nos cruzamos con una gigantesca máquina quitanieves. Tenía unas ruedas de un metro y medio de diámetro e iba apartando el hielo y echando salmuera. Recuerdo que le hicimos una ovación y estuvimos riéndonos hasta verla de lejos ya.

Íbamos nuevamente maravillados por el cambiante paisaje. Ahora se trataba de un páramo blanco. Era como un mar inmaculado que nos rodeaba miráramos donde miráramos. Solo se distinguían renos en la distancia.

Ve mirando porque hay preciosos miradores en la carretera. Nosotros encontramos uno donde había una silla de madera, estratégicamente colocada. Seguramente alguien ya pensó que pararse a observar este paisaje era algo que había que hacerlo sentado, por riesgo a desmayarse ante tal maravilla.

No pudimos ver la cascada de Dettifoss porque estaba cerrada la carretera.

Myvatn

Volvimos al coche, ya que nos dirigíamos hacia la zona volcánica de Myvatn. Nos aproximamos a la zona volcánica y el hielo ha sido sustituido por lagos de azufre y chimeneas llamadas Storagja y Grjotagja. Qué bonito, ahora los colores que se encontraban eran el amarillo y el marrón, entremezclados con la neblina de anhídrico sulfuroso que emanaban de las fumarolas. Estaba lleno de carteles advirtiendo el peligro, y en eso que una mujer de unos 75 años se acerca lentamente, se quita el guante y toca una de ellas. Casi se queda sin mano y nosotros morimos de risa.

Tras esta breve parada y de llenarnos las botas hasta arriba de barro de azufre, seguimos el camino hacia el volcán de Hverfell.

 

Para llegar al volcán, hay que recorrer una carretera llena de baches y en muy mal estado. Fue agradable que en el parking hubiera un cartel explicando que se espera una erupción en cualquier momento. Total, si hacía erupción ya daba igual lo mucho que huyéramos, así que decidimos subir al cráter. Cuando llegamos al volcán, comenzamos la empinada subida, demostrándonos lo poco en forma que estábamos. Justo al subir, comenzó a llover y, aunque pudimos observar el lago Myvatn, nos empapamos. Como todos los parajes de este país, es completamente diferente a todo lo esperado. Éste se trata de un lago rodeado de múltiples pequeñas calderas. Simplemente precioso.

Myvatn Nature Baths

Finalmente, llegamos al camping. A eso de las 6 de la tarde, nos dirigimos a las aguas termales, Myvatn Nature Baths. Si llevas tu tarjeta de estudiante cuesta la mitad (25€). Consistía en 3 piscinas a diferentes temperaturas (20°C, 38°C y 42°C) de color azul oscuro y turbias. Fue la primera vez en todo el viaje que entramos en calor de verdad, aunque era curioso ver la escarcha en la cabeza, ya que era lo único que se encontraba fuera del agua. Estuvimos 3 horas y luego regresamos al camping. Es muy importante hidratarse, porque la salinidad del agua deshidrata, pero el agua es gratuita y se puede beber las veces que uno quiera.

RUTA POR ISLANDIA – PARTE 6

 

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