Cómo llegar y qué ver en Jökulsárlón

Este día pudimos admirar la preciosa playa de Jökulsárlon con sus icebergs en forma de diamantes y una gran aventura para recordar.

Resumen Ruta

 Vatnajökull – Jökulsárlón – Thórbergssetur – Höfn – Fiordos – Egilsstaðir

Ruta recomendada

Para llegar hasta Egilsstaðir podéis seguir dos opciones de ruta:

  1. Ring Road, bordeando los fiordos
  2. Ring Road hasta la desviación 939 y de ahí la 95

Con la segunda opción te puede pasar como a nosotros… te lo explico abajo. Mira siempre el estado de las carreteras!

Donde dormir en Egilsstaðir

Este camping nos gustó muchísimo, baños limpios y agua caliente. Aunque el wifi había que pagarlo a parte (4€..). Si no hay nadie tienes que dejar el dinero en el buzón. Los islandeses son así de confiados.

Zero Waste Tips

  • Rellena tu botella en las zonas de información, no tengas miedo aunque huela un poco a azufre
  • Lo mejor es ser previsor y llevar tu kit zero waste 

Nuestra aventura hasta Egilsstaðir

Había nevado bastante sobre la noche, y todo amaneció con una espesa capa de nieve. Nos pusimos en marcha y ese día pudimos cerciorarnos de la veracidad de la “ley de la curva”. Según P, el paisaje de este país cambia a cada curva, maravillándote con ella. Nunca sabes que te esperarás después del siguiente desvío de la ruta.

Primera parada

Jökulsárlón

En realidad lo encontramos por casualidad, P gritaba que quería hacer un ángel en la nieve y que parásemos en la siguiente zona habilitada. A los pocos segundos observamos que el coche de delante paraba, y decidimos seguirles. Salimos corriendo y gritando al ver la nieve sobre la lava seca con ese desproporción entre el blanco y el negro. Vimos que la pareja que iba en el coche tomaba un camino hacia arriba de una pequeña colina y por curiosidad les seguimos.

Llegamos a la pequeña cima y nos quedamos tan blancos como el iceberg que teníamos en frente. Nos hallábamos frente a un solemne lago glaciar, Jökulsárlón. Siendo espectadores de un escenario que representaba la naturaleza en su estado más puro: allí donde terminaba la lengua del glaciar se formaba un lago lleno de azulados icebergs que fluían pausadamente en dirección al mar. Allí eran pulidos por las olas y se asentaban el la playa de arena negra como gigantescos diamantes naturales. Solo recuerdo que no podíamos creer lo que veíamos y que las fotos que hicimos jamás mostrarán la magia del lugar. Parecíamos niños pequeños, tocando los icebergs para cerciorarnos de que no eran una mera ilusión de nuestra imaginación.

Recomiendo simplemente parar donde queráis, lo mejor de este país es descubrir sitios casi por casualidad.

Höfn

Paramos a tomar un café, ya que de la excitación estábamos súper cansados. Pero según google maps, ya no quedaba nada para llegar al camping. Este día pintaba más tranquilo.

La ruta de hoy subía hacia el norte, bordeando los fiordos. Otra vez el paisaje había vuelto a cambiar. Esta vez sustituido por montañas puntiagudas cubiertas de nieve contrastando con el color negro que yacía debajo. Mostrándonos que el país de hielo y el fuego puede despertar en cualquier momento. En el horizonte vislumbrábamos el océano, y a lo lejos gigantescas ballenas realizaban su antigua danza. Íbamos tan obnubilados que no nos fijamos en que tomamos el desvío incorrecto hacia Egilsstaðir.

 

La aventura

Entonces, así sin más, el asfalto de la carretera se desvaneció y comenzó un pedregoso camino que nos llevaba directos hacia la montaña. En nuestra inocencia, pensamos que encontraríamos un túnel. Pero el la rústica carretera comenzó a ascender. Sin saber ni cómo habíamos llegado ahí, nos encontramos en medio de una aparatosa subida hacía una cima que no podíamos ni vislumbrar.

Todo estaba helado y solo nos acompañaba el sonido del viento, indicándonos la peligrosidad de la ruta. D conducía muy concentrado y pulsaba botones en los perímetros del volante. De repente pulsó uno y la tracción delantera se activó, ayudando así a que consiguiéramos subir. Una vez en la cima, paramos el coche y respiramos. La bajada no era mucho mejor, pero por lo menos el susto empezaba a pasar. Bajamos a 10 km/h y fuimos directamente al camping.

Con mucho miedo en ell camping

Una vez en el destino, nos sorprendimos de que, aunque el camping estaba abierto, no había nadie. Confiaban en la buena fe del viajero para que depositara el dinero del alojamiento en un buzón. Nos duchamos para recuperar la circulación sangre. Una vez calmados, no pusimos a buscar en internet el estado de las carreteras del norte. Una no muy agradable pareja de alemanes nos comentó bruscamente que en el norte había una tormenta de nieve y no recomendaban seguir esa ruta. Volvimos a la furgoneta.

Nos miramos y empezamos a debatir. P y yo decíamos de volver al sur recorriendo la misma ruta que habíamos seguido hasta ahora. Teníamos los días contados y no podíamos desviarnos demasiado. El problema era una inminente tormenta de arena en Vik. Seguir al norte era la elección de preferencia de D y P. Decidimos tomar la decisión cenando en el comedor, para por lo menos estar en calor. Entramos al comedor del camping y una chica me pregunta en Español:

  • ¿Venís del norte? Es que hemos visto el estado de las carreteras y nos da miedo seguir hacia arriba.

Se me ilumina la cara. Nos presentamos y yo, rápidamente le explico la situación nuestra. Resulta que ellos estaban igual, con sus dos hijos buscando algo seguro, ¡incluso volvían a Frankfurt en el mismo vuelo que nosotros! En un momento de excitación les propongo hacer convoy e ir juntos hacia el norte. Me miran sonrientes y nos dicen que genial. Sin pensarlo dos veces, quedamos a las 9:00 en la puerta del camping para salir mañana.

RUTA POR ISLANDIA – PARTE 5

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